un colosal disparate cotidiano te advierte
de una próxima muerte absurdísima.
cuentas los segundos que quedan,
los ordenas en cajas según su significado
y corres a ensimismarte en la música de los números.
temes que cuando las sombras lleguen a tu escondite
veas al sol ponerse y a la luna crecerse
y que sólo haya dos caminos, una cama vacía
y tus manos tiemblen, sobredimensionadas
pero sin fuerza.